La política, para mi gusto, es el máximo esplendor de la lucidez humana. Hombres, mujeres, niños, ancianos, todos poseen un animal político en su interior como bien lo intentó explicar Aristóteles en un comienzo, pero el deber ser de ésta, es el engorroso clivaje dicotómico y cambiante con respecto a la coyuntura mundial.
El ser político, es un poco el idealismo clásico a la luz de los eruditos perplejos sobre la fuerza de inercia que mueve el sistema; no obstante, la naturaleza humana por decirlo de alguna manera, se ha encargado de destapar la caja de Pandora que cada ser lleva en su interior. Y es por esto que los sentimientos intrínsecos pueden solventar posturas macabras sobre la relación de un líder con su pueblo, y la culpa no es sólo del lider, es del pueblo que quizá en un momento de demencia senil eligió soberanamente a quién se merece.
Como bien lo menciona César Fernández Moreno, “la educación tiene por objeto que todos lleguen a robar libros de poesía”, simplemente, la historia, las revoluciones, las guerras, el sistema, son quienes escriben los sucesos que involucran una explosión intelectual, son éstas quienes fomentan la animosidad de los ilustrados para que por alguna fuerza divina tracen un rumbo cuasi-bíblico y prometedor que abruma las altas esferas de una tierra prometida, una política prometida capaz de ser pensada, articulada, confrontada, asumida y democratizada: aquello en aras de crear una fórmula mágica al estilo Einstein que atómicamente explote y esparza las ideas más eruditas.
na que el primer círculo de seguridad para defender a su país en caso de amenaza, es el armar los civiles y luego los militares…¿qué es eso? se supone, en un país coherente, que son los militares quienes deben defender el statu quo en materia de seguridad externa, en segundo lugar, nuestra historia es distinta, para poner un ejemplo, quienes apoyaron a los panañemos para que se independizaran de Bogotá, fueron los venezolanos, hubo facciones guerreristas que incentivaron los ánimos separatistas en 1903.
es la diplomacia, no sabe que significa la palabra relación, ni mucho menos la palabra política.
Una maravilla, ese es el calificativo que merecen las obras de Roberto Gomez Bolaños, una maravilla… Recuerdo que en las tardes, me sentaba en un sofá en la sala de mi casa, interrumpía mis tareas, preparaba una bebida y algo de comer; todo porque empezaba el programa número uno de la televisión humorística, “El Chavo del 8″.
Desde hace un tiempo, el hombre viene dando su corazón a musas tratando de inspirar sus más infames sentidos románticos.
El 14 de septiembre de 1920, el mundo vio nacer a un hidalgo que al estilo más quijotesco, fue formando su más imperante sentido poético y consolador sobre la política, la sociedad, la economía y hasta el comportamiento de los seres humanos bajo el regazo sombrío de los árboles en el otoño. Un herrante caballero que intentó con esfuerzo volver a la poesía un canal estratégico en el rol de la sapiensa humana, que quizá por su manera de pensar e interpretar el entorno, debió correr para salvar su vida de las duras y frías balas de una dictadura sin motivo.
Hoy sube al poder, dentro de un millar de personas de todas las etnias, condiciones sociales, sexos y colores de piel, un hombre que ha marcado por completo y partido en dos la historia de los Estados Unidos.
A Luis Carlos Galán Sarmiento. “las crisis sacan lo mejor y lo peor del país”
No cabe la menor duda que el país viene tomando un vuelco arrollador, no sé si por la política, las fuerzas armadas o la economía, pero si es notable el principio del fin de los bárbaros supuestamente colombianos.