¿Quedarán en la impunidad?
El gobierno colombiano, ha venido intentando un acuerdo, (por llamarlo de una manera), y esta formando estrategias para la vinculación de los grupos al margen de la ley e individuales para que vuelvan a ser “colombianos”.
Comencemos a definir los conceptos que más nos interesan para la elaboración de las estrategias del gobierno. Cuando hablamos de proceso, nos referimos a una serie de sinónimos que datan por un estilo de transformación, sucesión, transcurso, progreso, y desarrollo, que fomentan prodigiosas metas para el país con una gran proeza y heroicidad de transformar y asegurar la nación y la noción de Colombia.
Siguiendo con el esquema, la desmovilización viene siendo el proceso de transformación para que aquellos grupos salgan del “infierno”, de las garras del cielo tenebroso y oscuro, donde su humanidad y sentido de persona no cobran vida para prevalecer como ellos mismos, como los grupos inhumanos que utilizan a sus mismos hijos para delinquir y desaforar con la vida como predadores en la ley de la naturaleza.
El gobierno con este plan, fomenta una serie de requisitos para llevar a cabo el proceso, y es el desarme que como su palabra lo enuncia es despojarse de la armas de los instrumentos bélicos que algún día fueron para ellos los esferos, las palabras, la “democracia” y el orden. Ahora los tendrán que cambiar por devolverse a si mismos, a sus familias, devolverse a Colombia como personas.
Entonces después del desarme voluntario, viene la parte más gratificante para los excombatientes, la reinserción, que pretende devolverle sus nombres, su ciudadanía, su valor de ser colombianos, y sobre todo el honor de ser de nuevo miembro de su familia y de no volver a cubrirse el rostro para hablar empuñando ahora su corazón.
“El diálogo no se reduce a la conversación directa entre las partes sino que incluye una amplia deliberación pública, el flujo de información veraz, el desmonte gradual de los prejuicios y la exploración abiertas de escenarios y fórmulas alternativas” (1).
(1). http://indh.pnud.org.co/files/boletin_hechos/Boletin_hechos_del_callejon_08_opt.pdf Fecha 19/04/07
Considerando a la sociedad como un sistema, es fácil determinar y preguntar, si es posible que los individuos reinsertados sean vistos bajo los ojos de nuevos ciudadanos, o quedarán marcados para siempre como delincuentes y asesinos.
La utopía de la democracia se centra fácilmente en un mañana feliz, la cual se caracteriza según Bobbio por un conjunto de reglas primarias o fundamentales que establecen quien esta autorizado para tomar las decisiones bajo qué procedimientos. (2)
Estos individuos, pueda que en realidad estén arrepentidos y contrariados por sus actos de delincuencia, pero es ahí donde la moral transfiere un sentido crítico y controversial a las ganas de una nueva oportunidad.
Pero si nos damos cuenta de los acontecimientos, es difícil predecir el futuro, como el futuro de la democracia, de la paz, de la guerra, de los desmovilizados, etc. Pero las reacciones en el gobierno, en los acuerdos y desacuerdos conforman literalmente el gran caos que vive nuestra democracia, sumándole ímpetus de la regeneración de cánceres en el cuerpo colombiano. Es entonces cuando se reafirma la teoría del caos y el efecto mariposa con las enormes fuerzas físicas que actúan en la atmósfera. Sin embargo es indispensable mostrar y exponer después de la experiencia de Lorenz no resulta difícil pensar que tal vez, el batir de las alas de una mariposa pueda producir un tornado en el otro lado de la tierra (después de múltiples retroalimentaciones y/o bifurcaciones del sistema). (3)
En esencia, lo que suceda en las aulas de las más ilustres sinagogas, al garantizar los beneficios ofrecidos, pueden repercutir en un mañana no muy lejano en desviaciones políticas. Es grato quizás lo que Colombia busca con este proyecto, una reivindicación de Ellos con su patria, con sus derechos que de pronto algún día perdieron. Este llamado proyecto de Ley de Justicia y Paz promete un periodo de prueba donde el beneficiario se compromete a no rescindir en los delitos por los cuales fue condenado en el marco de la presente ley. En los cuales existen procedimientos estipulados en él mismo con una dosificación, de conformidad con las reglas del código de Procedimiento Penal. Posee unos criterios de dosificación con la gravedad de delitos y la colaboración efectiva para el esclarecimiento de los hechos. Pero se debe tener en cuenta una serie de condiciones antes de otorgarle su prometida libertad por la negociación que son con los compromisos de contribución a su resocialización a través de trabajo, estudio o enseñanza. (4)
(2) Bobbio, Norberto. Selección de obras de política y derecho El futuro de la democracia. Bogotá (copias, 1996, p 14)
(3) http://www.cibernous.com/autores/elcaos/teoria/sutil.html Fecha: 19/04/07
(4) http://www.fiscalia.gov.co/justiciapaz/Imagenes/Documentos/Esquema_Ley975_Justicia_Paz.pdf (oficina alto comisionado para la paz Fecha: 19/04/07
Estos agentes luego de cumplir lo que el gobierno les pide, ¿serán capaces de afrontar de nuevo una vida civil sin delinquir?, hay que mirar y observar cómo son las condiciones del individuo, y cuales son sus intensiones, pueda que en realidad sea una rehabilitación para una próspera democracia y orden, o simplemente la intensión es vincularse con el gobierno, pretendiendo beneficios para sus supuestos ex – grupos y fomentando terribles desasosiegos en el contorno soberano de la Nación.
Halando un poco en sí, lo que es la ley creada por el gobierno damos paso a la intervención del significado emitido por Amnistía Internacional que dice que La Ley de Justicia y Paz fue aprobada por el Congreso de Colombia el 21 de junio y ratificada por el gobierno en julio, aparentemente para facilitar la “desmovilización” en curso de los paramilitares apoyados por el ejército, aunque en teoría también está destinada a los miembros de grupos guerrilleros que estén dispuestos a desmovilizarse. (5)
Si bien todas las partes enfrentadas por el conflicto armado interno de Colombia –las fuerzas de seguridad, los paramilitares y los grupos guerrilleros han cometido violaciones sistemáticas de derechos humanos y del derecho internacional humanitario, en los últimos años los paramilitares han sido responsables de la mayoría de los homicidios de civiles, las “desapariciones” y los casos de tortura, mientras que los grupos guerrilleros han sido responsables de la mayoría de los secuestros cometidos por motivos políticos. (5)
Partiendo un poco con la historia del proceso, se debe dar a entender que Luego de un intenso y acalorado debate en ambas cámaras del Congreso, que fue convocado a sesiones extraordinarias -pues la legislatura termina oficialmente el 20 de junio-, ha sido aprobada la llamada ley de “justicia y paz”, que pretende dar piso jurídico al proceso de paz que adelanta el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Con la ley, Uribe espera que la totalidad de los 20.000 combatientes de las AUC depongan las armas al terminar el presente año. (6)
Pero es de gran importancia tener en cuenta la trascendencia que sostiene la democracia, para ser evaluada en éste actual proceso. Teniendo en cuenta un enfoque estructural funcional, la parte de arrastrar masas en estructura para llevar el todo a una funcionalidad departe de los individuos reinsertados, puede ser desastrosa, refiriéndonos al plano democrático y social que prestaría esto, y hasta donde dejar llegar a estos personajes el día de mañana.
(5) http://web.amnesty.org/library/index/eslAMR230302005 Fecha: 19/04/07
(6)http://es.wikinews.org/wiki/El_Congreso_colombiano_aprueba_la_pol%C3%A9mica_ley_de_%22justicia_y_paz%22 Fecha: 19/04/07
El día de mañana, algunos de ellos, podrán garantizar de una manera u otra sus intereses personales. La situación, a la luz de los planteamientos de La Ley formulan grandes conceptos de ideología utópica en la sociedad colombiana, pero cabe anotar los sentimientos arraigados de las familias y personas que han sido víctimas directas e indirectas de éstos “rehabilitados”, ¿podrán ellos quedarse cruzados de brazos y apoyando a éstos sujetos que algún día torturaron y saquearon sus familias y miembros? Son preguntas un poco pretenciosas, que por el momento no les hallo una concreta respuesta, pues en las Ciencias Políticas y en la Política los datos de ésta clase de cuestionamientos son un poco cualitativos e individuales, pues no estamos hablando de datos específicos en una tabla con rangos y dominios de índole económica.
Es por tal razón que a mi modo de ver, la democracia y la seguridad democrática están siendo adulteradas, personajes que delinquieron, están siendo permitidos en las cumbres, y por justicia, si alguien comete un error, debe ser castigado, con más razón un error de la talla de un guerrillero o un paramilitar.
Es así que me atrevo a confirmar una vez más, que como esta enunciado en el artículo de Amnistía Internacional publicado en dhcolombia “Colombia: La Ley de Justicia y Paz garantizará la impunidad para los autores de abusos contra los derechos humanos”, el martes 26 de abril de 2005 (Si se aprueba el Proyecto de Ley de Justicia y Paz, es posible que las víctimas de abusos contra los derechos humanos y sus familiares no lleguen nunca a conocer la verdad sobre los delitos cometidos contra ellos ni a ver a los responsables de esos delitos ante la justicia. Así lo ha declarado hoy Amnistía Internacional, mientras el Congreso colombiano debate este proyecto de ley, cuyo objetivo es proporcionar un marco legal para la desmovilización de los grupos armados ilegales). (7)
A ésta situación era mi alusión, a la impunidad de bastantes faltas cometidas, a la lentitud de la justicia y con esto a la nunca venidera justicia colombiana.
Para poder poner un poco clara la situación, el principio en el que se basa la representación política es exactamente la antítesis de aquél en el que se fundamenta la representación de los intereses. (8)
(7) http://www.dhcolombia.info/spip.php?article79 Fecha: 19/04/07
(8) (2) Bobbio, Norberto. Selección de obras de política y derecho El futuro de la democracia. Bogotá (copias, 1996, p 18)